viernes, 3 de junio de 2011

La aventura de cambiar de barco.

A veces nos planteamos cambiar de barco por diferentes motivos. Algunos aspiran a otro barco más grande, con más prestaciones, más familiar, quizás. . . . más regatero.
Que le voy a hacer. . .
A mí me puede el sentimentalismo. El robusto y flamante Puma 24 - Wilma, siempre será nuestro barco.
No es el caso de mis amigos Bibiana y Alberto que acaban de celebrar su actual adquisición el MARE.
Es difícil determinar cuando nace una idea. Se va formando poco a poco y un día se presenta la oportunidad de llevarla a cabo. Y más difícil todavía es que esa idea sea compartida por dos personas.
Dedicado especialmente a mis dos buenos amigos del Club Náutico Cervera, Bibiana y Alberto.
Toda fantasía cabe en un niño. Erase una vez ese niño que decidió hacerse mayor y tener un barco.

El 350 - Abril de 1.995

Todo empezó allá por los años 90 con la adquisición de un pequeño vela ligera 350 que Bibiana y Alberto llevaron al embalse del Atazar para aprender y disfrutar del arte de la vela.
Pronto sintieron la necesidad de vivir más emociones,  y buscaron un 420 “El Granuja”, y vaya que les dio emociones. Con él,  aprendieron las artes de hacer banda, colgarse del trapecio, usar el spinnaker. . . . Además, iniciaron al resto de la familia en este apasionante deporte y en la competición.

El resto de la familia. Las gemelas
Allí sigue, en el embalse, espero tener la oportunidad de probarlo éste verano.  

En regata. Open de Vela Ligera - Verano de 2008

Pero el paso del tiempo no perdona. . . y la quinta lumbar menos todavía. Así es que,  se comprometieron a  llevar a cabo otro proyecto:
El paso al crucero.

Bibiana, reportera del Open

Entonces apareció el duende de la providencia que se encargó de facilitar el camino. En el 2004, se presentó la oportunidad de adquirir un Geisha. El barco ya pertenecía al club y por aquel entonces se llamaba “Eolo”.
Cuenta Alberto. . . 
Que el caprichoso nombre con el que le bautizaron: “Disfrute”, lo hicieron en honor a su madre, que con su enorme vitalidad, les inculcaba desde bien pequeños, que todo lo bueno de la vida tenía que ser un Disfrute. Y se aplicaron el cuento, la vela es un disfrute.


El Disfrute en  una fría regata con la montaña nevada al fondo.
Pues sí, disfrutaron de la vela tanto como del Geisha. Pero el Disfrute tenía ya sus achaques y a pesar de las satisfacciones que les había dado, tocaba cambiar, y como decía al principio, cambiar a otro con más prestaciones, con más “de todo” y por supuesto más regatero.

El Disfrute en sus últimas regatas


Porque,  se comenta. . . . .que con esa afición que tienen por la competición. . .están más que cansados de ver siempre la popa de los demás en regata. 
Celebrando la botadura

Así es que,  con mucha ilusión, ésta simpática pareja, el pasado sábado, nos hicieron partícipes a los que allí estábamos de la botadura de su nueva adquisición.  
El Somo 23 “Mare”, llegado de Huelva y con muchas ganas de probar agua dulce. Para que no pierda sus raíces tienen intención de respetar su nombre y seguir llamándole Mare.
Deseo que disfrutéis todavía más, si cabe, del pantano y de las regatas y por supuesto,  que deis mucha guerra al resto de la flota.


Como manda la tradición. . . . . .

Bibiana.
Es una pena pero, no voy a poder comprobarlo en la regata del sábado pues no podré asistir, espero ver como navega el Mare en la próxima.
Con mucho cariño.
Sara


3 comentarios:

  1. Enhorabuena y bienvenidos al club de los armadores mas felices...

    Una preciosidad el MARE, estoy deseando verlo navegar.

    Sara, fantastico reportaje.

    ResponderEliminar
  2. Me alegro mucho y felicitaciones por la nueva adquisición,ahora a darle caña y a ganar regatas,saludos,Alex

    ResponderEliminar